Al son de Guerra en la lucha por sobrevivir, Juan Luis me recuerda que no hay trincheras más seguras que las que se forman de amor, de bendiciones y de esperanzas. ¿Cómo sería si las flores dejaran de cantar tu nombre? Estoy segura que sería imposible dar un paso sin “tenerte, besarte, andar de la mano contigo”. Es que no hay manera de despertar en las mañanas sin que te miren y te digan “un te quiero al oído”. Esa es la bendición que nos mantiene con la ilusión esperanzadora del “Continuará…”
(Foto x Cass, día de aventuras hacia Maunabo)
(de Juan Luis Guerra; del álbum "Al son de guerra")
Dicen que las flores no dejaban de cantar
tu nombre, tu nombre cariño
Que las olas de los mares te hicieron un chal
de espuma, de nubes y lirios
Y la luna no se convenció
Y bajo a mirarte el corazón
Y al mirarte dijo que había visto un sol
radiante, más bello que mi bendición
Tenerte, besarte, andar de la mano contigo
Mi cielo, mirarte, decirte un te quiero al oído
yo te lo digo, que bendición
Dicen que las palmas aplaudían al oír
tu pasos, tus pasos cariño
Que los ríos salen de su cauce al contemplar
tus ojos, tus ojos divinos
Y un lucero no se convenció
Y bajo a mirarte el corazón
Y al mirarte dijo que no había visto luna
llena, más bella que mi bendición
Tenerte, besarte, andar de la mano contigo
Mi cielo, mirarte, decirte un te quiero al oído
yo te lo digo, que bendición
Cuando me hablas oigo un coro de amor
para dos
El falsete de un te quiero pegado a
tu voz, que bendición
Tenerte, besarte, andar de la mano contigo
Mi cielo, mirarte, decirte un te quiero al oído
yo te lo digo, que bendición (BIS)
Que bendición…
Dicen que las flores no dejaban de cantar
tu nombre, tu nombre cariño
Que las olas de los mares te hicieron un chal
de espuma, de nubes y lirios
Y la luna no se convenció
Y bajo a mirarte el corazón
Y al mirarte dijo que había visto un sol
radiante, más bello que mi bendición
Tenerte, besarte, andar de la mano contigo
Mi cielo, mirarte, decirte un te quiero al oído
yo te lo digo, que bendición
Dicen que las palmas aplaudían al oír
tu pasos, tus pasos cariño
Que los ríos salen de su cauce al contemplar
tus ojos, tus ojos divinos
Y un lucero no se convenció
Y bajo a mirarte el corazón
Y al mirarte dijo que no había visto luna
llena, más bella que mi bendición
Tenerte, besarte, andar de la mano contigo
Mi cielo, mirarte, decirte un te quiero al oído
yo te lo digo, que bendición
Cuando me hablas oigo un coro de amor
para dos
El falsete de un te quiero pegado a
tu voz, que bendición
Tenerte, besarte, andar de la mano contigo
Mi cielo, mirarte, decirte un te quiero al oído
yo te lo digo, que bendición (BIS)
Que bendición…