
Conversando sobre las diferencias de postear comentarios en Twitter, facebook y blogs, le comenté a un adicto facebookero que prefiero la profundidad del blog que andar diciendo por ahí que comí 3 pedazos de pizza y me indigesté. ¿A quién le interesa saber que el amigo del amigo del amigo está en el baño de Pizza Hut? Mi defensa al blog fue vehemente... y le dije que hago dos.
“Debe dar mucho trabajo”, me disparó. Y de paso, en tono burlón me preguntó que “de dónde me salen las ideas”; “por qué lo hago”, “cómo me organizo”, “cuánto me tardo”; y lo mejor... “por qué ‘invierto’ tiempo” escribiendo. Como tenía la persona al frente, me di el lujazo de mirarlo a los ojos con la ternura con la que se puede mirar a un perrito que todavía no sabe orinar fuera de la casa... y le dije más o menos lo siguiente:
“Primero, lo penúltimo: no es ‘tanto’ el tiempo que ‘invierto’ en una entrada. Tecleo relativamente rápido. No he calculado cuánto ‘me tardo’, pero voy a checar con el reloj de la misma compu y te lo diré en tu wall de facebook...
“Segundo, lo primero y lo tercero: siempre llevo una libretita para apuntes rápidos. En una página puede estar lo mismo el número de la tablilla del auto que ví mal estacionado en un “azul” marcado para personas con impedimentos, que el teléfono de una nueva empresa limpia alfombras que se anunció en la calle. Temprano en la mañana, después de espulgar los periódicos y checar los gmails, los hotmails y los Outlooks, abro una página en word y escribo uno de esos ‘temas’ rapidito. En fin de semana puede que haga más de uno. Dos o tres leídas rápidas para editar; copy and paste... subo una foto, posteo... y ya”.
Por último, le contesté lo más importante: “Darling... las razones de por qué bloggeo están en el ‘head’... o sea... en la cabeza. En la cabeza de cada blog... y en la mía propia... o no se te ocurre que tras dos craneontomías y una radiocirugía que desmadró lo que se suponía que arreglara no son suficientes razones como para hacer dos blogs... uno en serio, y otro en el 'cínico-mode'?”
Cuando le ví los ojitos de perrito que ya se orinó porque nunca entendió el mensaje, le dije: “Mira Guapo... checa la primera entrada de conViviendo con Intruso... y después hablamos”.
Todavía al frente de él, abrí la cartera y saqué la libretita. Pero no pude anotar el tema con “la plumita rosa” pq me falló la tinta (quizá de anotar tanta item). Mirándolo con el rabo del ojo, anoté "bloggueo" con dos "g". Cuando pensé que lo había dicho todo, le pregunté todavía mirándolo a los ojos... “Oye, y tú, ¿por qué no blogueas?” ( ¡Rayos! Se lo pregunté con una "g"...)
Como estoy segura que curioseará por estos lares, ¿qué tal si alguno de ustedes le dice sus razones?
(Foto x Cass)