
¡Lo que hace una pequeña cabina que sube con energía eléctrica y baja de forma hidráulica entre los dos pisos de mi hogar (recordemos que no "existo" en "una casa", VIVO en un HOGAR)!
Todavía no he dado los detalles de mis aventuras de agosto pasado porque necesito los resultados de un MRI que no me pueden hacer hasta abril. Tiene que ser en el MD Anderson Cancer Center, en Texas. El pugilato es que el frío exacerba mi nueva condición física… De manera, que aunque muera por contarlo, me tengo que aguantar hasta abril para explicar el motivo de tanta Canción de Domingo en mis tres casitas.
Mientras, les presento a mi Pegasus, el caballo alado que desde hace par de semanas me permite otro grado de independencia tras canjear a Intruso por mis piernas. No lo dije antes porque tenía que asegurarme que Pegasus es más obediente la Pichi Pata Derechista copiona traviesa del mal ejemplo que le dió la República Independiente Izquierdista.
Tampoco iba a darle loas a Pegasus sin confirmar que no me dejaba atorada en el entre cielo de mi microcosmos…
(Foto, del Web)