¡Intruso nunca se enteró del primer millón de visitas!

Ellos tampoco le dan tregua a Intruso:

Mostrando entradas con la etiqueta Madres con meningiomas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madres con meningiomas. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de octubre de 2009

Madres con meningiomas, o Meningioma Mommas

Cuando Intruso –el tumor cerebral que me habita desautorizado- reincidió en el 2004, me tomé un tiempo razonable para “descansar”. Tras esa segunda craneotomía me sentía mas relajada porque podía caminar.

En lo que me cicatrizaban las costuras que me hicieron para cerrar la cabeza (y asemejaban las trenzas de Frida Khalo), esperé que me creciera suficiente cabello como para disimular las horripilantes huellas del tru-trú de las cirugías. En casa, me dediqué a leer, leer, navegar en Internet y leer.


Pedí libros por Amazon, y leí y leí. Algunos libros, de mucho dolor y desesperanza; de rabia y coraje. Los autores tenían sus motivos: tumores cancerosos inoperables; metastasis que auguraban poco tiempo y terminaban con capítulos escritos por los sobrevivientes. Otros libros estaban llenos de energía y optimismo, escritos por personas que aprendieron a disfrutar la vida después de coquetear con la muerte.


Tal y como hice en el 1998 -cuando Intruso hizo su debut- rechacé la idea de escribir “de la experiencia”. Me trataron de seducir amigos, conocidos y desconocidos, colegas y editores. Pensé que nadie me creería que estaba feliz de haber sobrevivido los infiernos que visité (y dejo en el tintero por ahora).


Cambié de opinión un año después del tercer ataque de Intruso. Fue cuando intenté neutralizar con una radiocirugía al imprudente Meningioma del Falx. Pero la intervención me neutralizó a mí, y aquí estoy... sentadita escribiendo... dándole ánimo a los que pueden caminar.


Con esa explicación rápida, regreso al 2004: Las inmersiones en Internet me llevaron a conocer a las Meningioma Mommas, un grupo de madres con la misma condición que yo. Algunas con tumores recurrentes, otras novatas. La mayoría –según leí- pueden regresar a su vida “normal”.

En mi caso, he tenido que regresar con anormalidad a mi vida mientras conVivo con Intruso y una abultada lista de proyectos en los que seguir siendo madre es mi prioridad.


No pienso escribir el libro. Me quedo con este espacio que no va a necesitar capítulos finales, por ser entregas breves de día en día, independientes y sueltos que no van a quedar irresolutos ni incompletos cuando pase algún tiempo sin entradas nuevas. Cambiaría de idea en caso de que alguien me asegure que voy a sacarle mucho dinero a Intruso. ¿Quién da más? Ya. Ni sueñen que voy a quedarme sentadita esperando. Con los mensajes que me envían al correo privado, o a facebook, ya me siento millonaria.

lunes, 29 de junio de 2009

¡Se te acabó el anonimato, darling!

Le he dado 11 años de silencio y anonimato a un invasor descrito por la ciencia como “benigno”.
Claro, que cuando salí de la sala de operaciones en febrero de 1998 después de 13 horas, de 11 días de intensivo, hemipléjica, chorreándome de la silla de ruedas porque no me podía sostener... no lo pensé taaaaaan “benigno”.

Intruso me obligó a separarme de mi familia durante varios meses cuando me mudaron a una clínica de rehabilitación para aprender a manejar la silla de ruedas con una mano.
Desde entonces me lo dijeron ad nadseum: “Sácatelo del sistema”; “Escribe un libro”; “Escribe una columna”, “¡Déjalo salir!”

No le hice caso ni a una de las mejores editoras que he tenido, que me traía loca con el sonsonete. ¡Para “sacármelo del sistema” fue que me entregué en manos de los neurocirujanos! Pero en aquella época pensaba que al escribir sobre Intruso me convertiría “oficialmente y para el récord” en una quejosa profesional, de las que dan vueltas en el mismo sitio –como el perro que se busca el rabo- sin buscar vías de supervivencia.

Pensaba que al escribir sobre la experiencia, cambiaría mi forma de disfrutar la vida como acostumbraba... que me amargaría y que al traducir pesadillas en palabras me enconcharía en una esquina por cuenta del que me habita desautorizado.
Curiosamente, no me molestaba hablar de Intruso. Lo tomaba como una oportunidad para testimoniar sobre el milagro de la Vida, la Misericordia Divina y la esperanza de cada amanecer. Testimoniaba, como todavía hago, sobre la pericia de los neurocirujanos, y el equipo anestesiólogos del Centro Médico.
Era además –como sigue siendo- una deliciosa oportunidad para saborear y compartir experiencias que unen a familiares y amigos; a compañeros de trabajo y a vecinos; a conocidos y a los que estamos por conocer.

Pero a partir de hoy lo destapo, lo desnudo, lo denuncio por escrito, “en blanco y negro”. Nada de benigno que ha sido. Por eso -y por ser reincidente- tampoco merece lástima.
Intruso es un impertinente y un aprovechado; un listín no invitado a mi banquete de vida. Apretadito a mí... creyó que me succionaría la alegría full time. ¡Ja! ¡Iluso! Creía que me conocía y falló de todas, todas. ¿Quién lo manda?

Intruso me volvió a enseñar lo que la mayoría de las personas aprenden de bebés: que para caminar hay que mover un pie adelante, impulsando hacia adelante el brazo contrario. Que las repeticiones se hacen con el tempo que marque la ocasión. Que una vez se domina, las piernas siguen solas, como en piloto automático. Pero más que todo, Intruso me recordó que la vida se vive minuto a minuto... y que se camina mejor dando pasos más firmes y más lentos.

¿Mientras?

Sigo ConViviendo con Intruso, a ver quién de los dos dura más en esta pelea de cuerpo a cuerpo. Insisto, hasta aquí te llegó el anonimato, Intruso. En este espacio cibernético denuncio tu ficha de identidad:
Meningioma del Falx.
(Foto x HDP)
Related Posts with Thumbnails

Translate to your Language!

Sobre las fotos e ilustraciones aquí presentes...*

* Si alguien se ofende con la publicación de alguna foto tomada prestada de la Gueb, que lo diga y la borro inmediatamente. Si le ofende mucho, mucho le pido excusas públicamente por el malrato.
Si alguien toma alguna de las mías, que no sea tontito y lo diga, que difícil que es esta pendejada de tomar fotos sin poder mover el culo de una silla.

Envío y comparto

Bookmark and Share

Licencia CC

Creative Commons License
ConViviendo con Intruso by Cassiopeia is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Puerto Rico License.
Based on a work at conviviendoconintruso.blogspot.com.
Permissions beyond the scope of this license may be available at http://creativecommons.org/.