
Esta mañana me llamó Jenny para contarme de tí. Primero que todo, tienes que sentirte bendecida ya que al ser tan joven y saludable, estás “en condiciones” para el maratón que te espera. Tienes la ventaja de que los dolores de cabeza y las convulsiones te hayan dado aviso de la emergencia rapidito. A mí no me pasó. Seguro que es un “Intruso” chiquito, benigno y fácilmente manejable por las manos santas de algún neurocirujano que guía el Cielo, como dice mi médico.
Te quiero preparar para lo que te espera: la gente te va a mirar la cabeza como si por el pelo te sobresaliera una pelota. Jajaja. Es graciosa la gente. Cuando visites las oficinas de los neurólogos, vas a coincidir con personas que tienen otras condiciones. No te asustes si alguien te dice una barrabasada. A mí me formaron una gritería cuando le llevé la contraria a una viejita que insistió en que mi hijo era adoptado. Desde entonces bromeamos con eso en casa.
Los médicos te van a hacer los mismos exámenes mil veces. Por favor no hagas lo que yo hice: en una de las pruebas, te piden que extiendas los brazos a los lados y te toques la punta de la nariz con el índice, alternando manos. Hastiada de la misma bobada, cometí el error de “errar” a propósito. Pensé en meterme el dedo en la nariz y hacer una cochinada. Algo me dijo que no lo hiciera… y sólo me toqué la frente. Sabrás que tuve que repetirlo varias veces para confirmarle al médico que estaba bien y que era una broma.
Poco a poco te iré pasando otros truquis. Por lo pronto prométeme que no le vas a hacer caso a nadie si crees que no te hace bien (de paso, me incluyes). Arregla tus documentos para el plan médico lo antes posible. Ya tu mami tiene mis instrucciones. Hay que correr para que la angustia no se alargue (yo sé que es así). Mi hijo mayor va a ser tu primer donante de sangre. Confía en el Cielo y en los médicos que Dios pone en tu camino. NO mires el procedimiento en Internet. Te prometo que vas a estar bien. Tú me tienes que prometer un pedazo de bizcocho en tu próximo cumpleaños. Voy a celebrar tus 24 y tu graduación Magna Cum Laude.
¡Besos y bendiciones! (en orden alfabético)
**Recuerda que no hay rosas sin espinas. Espero tu llamada esta noche, pero antes, dale una leída a estas entradas que le dedique a Claudia.