Llegué con un arcoiris; me despojé de la ropa, ¡y al agua! Con flotadores en las piernas y las manos hábiles de mi terapista sosteniéndome la cabeza, no quedaba más que abandonarme en cuerpo y mente. Antes de cerrar los ojos -ya acostada y flotando en la piscina- ví lo que quedaba de luna en el cielo matutino.
Parecía una fina sonrisa pegada en el azul intenso de un pedazote de cielo. A las 7:30 de la mañana queda mucho sol por calentar, pero ya se le sentían las ganas de achicharrar. Ese pellizco de luna no se suponía que estuviera ahí.
La terapia no podía estar más perfecta hoy: el ilán–ilán de un patio vecino nos permitió complementar con aromaterapia la craneoscral. De todas las terapias que recibo en agua, ésta se ha ido convirtiendo en mi favorita. Hace más de un año, mi cuerpo parecía resistir y negarse. Dolor y amenazas de convulsiones venían de la mano. Una vez desarrollé un calor intolerable; en otra, "mi República Independiente Izquierdista" –mi pierna izquierda- insistió en estirarse y desobedecer con movimientos involuntarios violentos. Otra vez sencillamente irrumpí en llanto de desesperación e interrumpí la terapia.
Anoche le pedí a mi terapista Debbie Torrellas que explicara en sus palabras lo que es la terapia craneosacral para ella, de manera que lo pudiera incluir hoy ad verbatim, y ésto fue lo que me dijo:
“Técnicamente la terapia craneosacral es una teoría de base osteopática que entiende que el cráneo es totalmente movible y flexible a través del sistema hidráulico, si lo queremos llamar así. Es una terapia suave. Las suturas de la cabeza aunque cierran con el crecimiento del cerebro tienen espacio para movimiento. Entre el cerebro y el cráneo hay todo un sistema de membranas y un sistema de riego de líquido cerebroraquideo. El líquido cerebroraquidio es el líquido que pasa por la dura madre del cordón espinal. Este líquido fluye de forma constante en el cuerpo desde la espina, recicla por el corazón y vuelve al cerebro. Este líquido guarda todo lo que sucede en el cuerpo. Por eso podemos decir que el cuerpo tiene memoria, nerviosa. Todo lo que sucede en cualquier membrana del cuerpo pasa por el cerebro. Este sistema al igual que el corazón tiene un ritmo, y cuando hay cambios significativos en el sistema, este ritmo se detiene por segundos”, dice Debbie.
“Podría estar hablando horas de cómo funciona, pero para mí la forma más practica es que la terapia cráneo sacral balancea el sistema hidráulico cerebro espinal facilitando la corrección orgánica del sistema nervioso. Al balancear pueden suceder muchas cosas, hasta tener reacciones nerviosas, dolor recreado, y emociones con o sin memoria. Es una terapia que requiere que la persona entre en su cuerpo y deje que su cuerpo dirigido por el balanceo se deshaga de restricciones en distintas partes del cuerpo. Este balanceo es tanto preventivo como eficiente a nivel crítico de salud física o mental. Cuando se percibe el cambio se detiene el ritmo sacro craneal”, añadió Debbie.