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viernes, 11 de diciembre de 2009

El árbol de las bendiciones

Diciembre es brisa fresca, noches más estrelladas, reuniones familiares. Diciembre suena a décima, a cuatro y a aguinaldos; a villancicos y a parrandas. Diciembre sabe a lechón asao, pasteles y arroz con gandules; a coquito, tembleque y ron cañita. Diciembre huele a clavos, canela, nuez moscada, turrón, mazapán, almojabanas, a coco...

Diciembre es Misa de Gallo -y sin duda- el mejor momento de recapitular espiritualmente; de sacar cuentas de las alegrías y bendiciones recibidas en el año próximo a concluir, y de las que quedarán en remojo para el próximo año.

En casa, empezamos el inventario de bendiciones desde el 1ro. del mes, al plantar el árbol de navidad. Entre las cajas de adornos, hay dos zip locks que revientan de llenas con fotos enmarcadas en cartones con decoraciones navideñas. “Montar el árbol” se convierte, pues, en un ritual de bendiciones. Cada adorno tiene un significado; recuerdos de la etapa familiar en la que se compraron, o nos los regalaron. Y cada foto... ¡ni se diga! La mayoría recoge escenas familiares de mis etapas de salud plena, de muchas alegrías, fiestas, bailes, juegos, celebraciones. También hay decenas de recuerdos de los últimos 11 años con 2 meses. Esos, son nuestros “trofeos” de vida. Años de luchas, de sinsabores, de sacrificios, dolores y lágrimas. Y por haberlos sobrellevado, se han convertido en los más preciados y celebrados.

Este año en particular, el proceso de decorar el árbol de las bendiciones va en “low”, como mi recuperación. Más bien, sin prisa, pero sin pausa. El visitante verde de tierras frías, recibe adornos y recuerdos alternados con más de 200 fotos familiares de –por ahora- 4 generaciones. Pero también con fotos de ahijados, e hijos de amigos. Por ahora, tiene "parchos de adornos", únicamente en las áreas donde alcanzo. Por eso, por ahora, parece que tiene las manchas de una vaca Holstein.

Nuestras más importantes bendiciones se integrarán al proceso de vestir el árbol más tarde que nunca: mi hijo favorito de los mayores, el próximo miércoles, cuando termine los exámenes; y la otra semana, mi hijo favorito de los menores, cuando regrese a casa para las vacaciones. Con ambos en casa, podremos continuar vistiendo de bendiciones enmarcadas en cartón, el aromático pino recién llegado de país frío. Acá, en el trópico, con lucecitas de colores y mucho amor, sólo entonces empieza a celebrarse la Navidad en casa, a tiempo para el 24, cuando celebramos la llegada de la más grande de todas las bendiciones.
(Foto x Cass)
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Sobre las fotos e ilustraciones aquí presentes...*

* Si alguien se ofende con la publicación de alguna foto tomada prestada de la Gueb, que lo diga y la borro inmediatamente. Si le ofende mucho, mucho le pido excusas públicamente por el malrato.
Si alguien toma alguna de las mías, que no sea tontito y lo diga, que difícil que es esta pendejada de tomar fotos sin poder mover el culo de una silla.

Envío y comparto

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