Queridos Claudia & Salvador, Sandra, Lesly y Sarah:
Hoy son mis 12.
No habrá bizcochos, globos, ni fuegos artificiales. Tampoco le gané al sol para verlo salir... y probablemente no lo alcance antes de acostarse porque hoy desperté cansada. Celebro mis 12 de otra forma: dándole Gracias al Cielo por la oportunidad de 4,381 amaneceres, y 4,380 atardeceres. Los celebro con el pecho que me revienta de la alegría sólo de pensar cómo he disfrutado ver a mis niños transformarse en hombres. Los celebro como lo he hecho desde el primer día: minuto a minuto. Golosa, atrapando bocanadas de oxígeno.
Doce años se tarda un niño en graduarse de escuela superior en nuestro sistema escolar. Hoy yo estoy recibiendo mi diploma.
Comencé este espacio para ustedes –las Claudias y los Salvadores de la vida- que sienten que el mundo se les acaba cuando le descubren un Intruso “enorme y agresivo” a uno de sus amados. A las Sandras que llevan varias décadas ganándole a varios tipos intrusos simultáneamente. A las Lynn, que llevan menos de un año y sólo quieren compartir “trucos de supervivencia”, mecanismos para sobrellevar toda la gama de efectos secundarios que acompañan terapias; y a las Sarahs que participan en protocolos nuevos y tienen miedo cuando se miran en los ojos claros e ingenuos de sus niños.
Celebro estos 12 con ustedes.
Abrí esta casita para que ustedes supieran que con esfuerzos, energía prestada, esperanza y mucha fé, se pueden seguir dando luchas para sobreVivir. Para que supieran que esto no es una guerra, ni nosotros “valientes guerrilleros”. Esto es un ejercicio de pequeñas batallas diarias. De caerse y levantarse; de permitir que te ayuden cuando no puedes levantarte solo. De tratar y seguir tratando; y, de descansar, cuando sientas que es el momento. Son pequeñas batallas en las que te tienes que permitir el espacio necesario para usar todas las estrategias que entiendas que necesitas.
Al abrir esta casita, conocí a Emma. O mejor, Emma me encontró, y me permitió conocerla. Su primer gran regalo fue ella. El segundo, el multimedia que posteó el 27 de agosto pasado, y que había sido filmado para conmemorar el Día Internacional de Esclerosis Múltiple. Ese es el nombre del reto de Vida de Emma. Lo reproduje porque nos aplica a todos, en cada una de nuestras etapas: a los 12 años de combate, a los 43, ó, a los 7 días de un diagnóstico.
A estas horas de la mañana no sé el estatus exacto de mi Intruso. Está molestando de nuevo y lo voy a volver a desnudar el viernes con un próximo MRI.
De todas formas, hoy siento que recibo el diploma de duodécimo grado, y lo quiero compartir. Conmigo se gradúa mi extraordinario Equipo de Apoyo de familiares, un batallón de amig@s, colegas, vecin@s; y de todos los conocid@s y desconocid@s . Los incondicionales con quienes comparto el camino de la vida.
Como ustedes, mis queridas colegas entumoradas -Sandra, Lynn y Sarah- quiero más diplomas. Me ilusiono con ver a mis hijos hombres; igual que ustedes. Tanto deseo por Vivir tengo que el otro día me pensé abuela como Lynn. A Claudia y a Sal les digo: ánimo con María. Hoy cumplo 12, pero sé lo que se siente a los 7 días del diagnóstico. Estoy lista para los próximos grados y postgrados que el Cielo me permita. ¡Un besote Emma! Seguimos conectadas a la Vida. It’s a beautiful day.
(Foto x HDP, "Después de la lluvia...")
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