
Mientras manejo la nueva ronda de convulsiones con triple terapia de medicamentos, comencé otra modalidad de medicina alternativa con una pareja de terapistas: masajes terapéuticos que incluyen la modalidad de Raindrops. Desde el primer momento sentí la armonía musical de un concierto de piano a cuatro manos entre aromas puros e intensos en un bosquecillo donde conviven orégano, tomillo, cipreses, mentas y mejorana. Al voltearme –con la dificultad que me ha dejado Intruso- justo antes de continuar la segunda parte de los masajes, me perdí pensando en el universo de sensaciones que la vida todavía me regala, en las caricias sanadoras de la pareja de terapistas y en todas las bendiciones que he tenido y tengo.
En ese instante, el terapista me preguntó si me gustaba Sandro.
“¿Sandro? ¿Qué rayos le pasa éste ?”, pensé.
“¿Sandro? ¿Por qué?”, le pregunté a la vez que alcé la cabeza.
“Es que siento que estás pensando una canción. ¿Conoces ‘Tengo’?”
Le dije que no porque de veras que en ese momento no la ubicaba en la maraña de neuronas que intento apaciguar. Sólo pensaba en el universo de sensaciones que la vida todavía me regala, y en los tres hombres de mi vida. Había olvidado el argentino roba corazones de los 70… hasta que empezaron a cantarme la canción…
Tengo un mundo de sensaciones
Un mundo de vibraciones
que te puedo regalar
Tengo dulzura para brindarte
caricias para entregarte
Si tú me quieres amar
Serán los días más felices
Que puedas tu vivir
Con luz de mil matices
Que tengo para ti
Tengo mil brazos para abrazarte
Mil bocas para besarte
Mis sueños puestos en ti
Tengo, poemas de amor y rosas
Y cosas maravillosas
Y todas para ti
Serán los días más felices
Que puedas tu vivir
Con luz de mil matices
Que tengo para ti
Tengo mil brazos para abrazarte
Mil bocas para besarte
Mis sueños puestos en ti
Tengo, poemas de amor y rosas
Y cosas maravillosas
Y todas para ti
Tengo un mundo de sensaciones
Un mundo de vibraciones…(at fade)
(Foto, del Web)











